Al volante

Las luces del salpicadero: qué significan y cuáles no ignorar

Esos pilotos de colores no están de adorno. Saber distinguir un aviso de una emergencia evita averías y sustos.

Por Carlos Liébana ·31 de marzo de 2026 ·3 min de lectura
Las luces del salpicadero: qué significan y cuáles no ignorar
No todas las luces del salpicadero son iguales: el color dice mucho de la urgencia.

El salpicadero de un coche se ilumina a veces con pilotos de colores que la mayoría de la gente mira con una mezcla de inquietud y desconcierto. ¿Es grave? ¿Puedo seguir? ¿Lo ignoro? Esos testigos no están de adorno: son la forma que tiene el coche de comunicarse contigo. Aprender a leerlos, al menos los principales, es la diferencia entre atajar un problema a tiempo y cargarte el coche por no hacer caso.

El semáforo del salpicadero

La mejor manera de entender los testigos es pensar en ellos como un semáforo, porque el color indica la urgencia. Las luces verdes y azules son simplemente informativas: te dicen que algo está activado, como las luces o el intermitente, y no hay nada de qué preocuparse. Las naranjas o amarillas son avisos: algo necesita atención pronto, pero normalmente puedes seguir circulando con cuidado y revisarlo en breve. Las rojas son alarmas serias: indican un problema importante que muchas veces obliga a parar.

Las rojas: para y mira

Cuando se enciende una luz roja mientras conduces, la regla general es no ignorarla. Algunas avisan de problemas que pueden destrozar el coche en minutos si sigues circulando. La luz de la presión del aceite o la de la temperatura del motor son de las más críticas: seguir conduciendo con ellas encendidas puede significar gripar el motor, una de las averías más caras que existen. Ante una roja, lo prudente es detenerse en un lugar seguro y averiguar qué pasa antes de continuar.

Una luz roja en el salpicadero no es una sugerencia: muchas veces es la diferencia entre una reparación barata y un motor nuevo.

Las naranjas: revísalo pronto

Los testigos naranjas piden atención sin tanta urgencia. La luz de avería del motor, la de la presión de los neumáticos, la del sistema de frenos o la de ciertos sistemas electrónicos suelen permitir seguir conduciendo con precaución, pero indican que algo no va bien y conviene pasar por el taller cuanto antes. Ignorarlas durante semanas es como dejar que un problema pequeño crezca: lo que hoy es un aviso barato puede convertirse en una avería seria.

Cuando no sabes qué es

Los coches modernos tienen muchos testigos, y es imposible recordarlos todos. Para eso está el manual del coche, que conviene tener en la guantera: incluye el significado de cada luz. Si se enciende una que no reconoces, consultarlo aclara enseguida si es un simple aviso o algo que requiere parar. No hace falta memorizarlos todos; basta saber leer el color para calibrar la urgencia y tener dónde mirar el detalle.

Escucha al coche

Los testigos del salpicadero son, en el fondo, el coche hablándote. Hacerles caso, sobre todo a los rojos, ahorra averías graves, dinero y sustos en la carretera. No es alarmismo: es la forma más sencilla de pillar los problemas cuando todavía son pequeños. Un conductor que entiende su salpicadero es un conductor que rara vez se lleva una sorpresa cara.

3 comentarios

N
Nuria2 de abril de 2026

Lo del código de colores como un semáforo es la mejor forma de entenderlo. Rojo paras, naranja revisas pronto. Clarísimo.

P
Pedro9 de abril de 2026

Ignoré la luz roja del aceite pensando que era una tontería y casi me cargo el motor. Que nadie haga lo que hice yo.

C
Clara20 de abril de 2026

Tener el manual en la guantera para mirar la luz que no conoces es de cajón y nunca lo había pensado. Apuntado.

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