Lavar y cuidar la pintura del coche como un profesional
Lavar mal el coche raya la pintura más que no lavarlo. Hacerlo bien es fácil y mantiene la carrocería como nueva durante años.
Parece la tarea más trivial del mundo: coger un cubo, una esponja y lavar el coche. Y sin embargo, lavar mal el coche le hace más daño a la pintura que no lavarlo. La mayoría de los pequeños arañazos en espiral que afean la carrocería de un coche, esas marcas que se ven al sol, no vienen de la carretera: vienen de lavados mal hechos que arrastran la suciedad por la pintura. Hacerlo bien es fácil y mantiene el coche como nuevo.
Por qué el lavado raya
La pintura de un coche es más delicada de lo que parece. Cuando lavas, la suciedad, el polvo y la arenilla que cubren la carrocería son partículas duras. Si las arrastras con una esponja por toda la superficie, actúan como un papel de lija fino y van dejando microarañazos. Por eso un lavado descuidado, frotando la suciedad sin más, va estropeando la pintura poco a poco. La clave de un buen lavado es retirar la suciedad sin arrastrarla.
El método de los dos cubos
El truco profesional más sencillo y eficaz es el de los dos cubos. Uno con agua y jabón, para mojar la esponja o guante, y otro solo con agua limpia, para aclarar la esponja cada vez antes de volver a meterla en el jabón. Así, la arenilla que recoges del coche se queda en el cubo de aclarado en lugar de volver a la pintura. Es un cambio mínimo que evita la mayoría de los arañazos del lavado. Lava de arriba abajo, porque la parte baja es siempre la más sucia, y aclara la esponja a menudo.
No es no lavar el coche lo que estropea la pintura, es lavarlo mal: arrastrar la suciedad raya más que dejarla. Retira, no frotes.
Ni al sol ni en caliente
Un detalle importante: no laves el coche al sol directo ni con la carrocería caliente. El agua y el jabón se secan demasiado rápido antes de poder aclararlos, y dejan manchas y restos por toda la pintura. Lo ideal es lavar a la sombra, con la chapa fría, y secar después con un paño suave para que no queden marcas de gotas. Un coche secado bien queda brillante; uno secado al sol, lleno de manchas de cal.
Proteger la pintura
Más allá del lavado, proteger la pintura alarga su buen aspecto. Encerar el coche un par de veces al año crea una capa protectora que hace que el agua y la suciedad resbalen, facilita los lavados siguientes y da brillo. Da algo de trabajo, pero mantiene la pintura protegida del sol, la lluvia y la contaminación, que con los años la apagan. Una pintura encerada se conserva mucho mejor y luce más.
El coche que dura bonito
Cuidar la carrocería no es presumir: una pintura bien mantenida conserva el valor del coche y simplemente da gusto verlo. Y no cuesta tanto: un lavado con método de dos cubos, a la sombra, secando bien, y un encerado de vez en cuando. Con esos hábitos sencillos, la pintura de un coche puede mantenerse brillante y sin arañazos durante años, mientras la del coche de al lado, lavado a lo bruto, se va llenando de marcas. La diferencia está en el cómo.
3 comentarios
Lo de los dos cubos, uno con jabón y otro para aclarar la esponja, me cambió los lavados. Antes arrastraba la suciedad y rayaba todo.
No lavar el coche al sol es un consejo que nadie da y se nota muchísimo. Al sol se seca antes y deja marcas por todas partes.
Encerar un par de veces al año mantiene la pintura protegida y el agua resbala. Da algo de trabajo pero merece la pena.