La batería del coche: por qué se muere y cómo alargar su vida
La batería es la causa número uno de los coches que no arrancan. Y casi siempre avisa antes de dejarte tirado.
Si un día sales con prisa, giras la llave y el coche solo hace un clic o ni eso, lo más probable es que sea la batería. Es, con diferencia, la causa número uno de los coches que no arrancan. Y aunque parezca que muere de golpe, casi siempre da señales antes. Entender por qué se agotan las baterías y cómo cuidarlas ahorra más de un madrugón a la intemperie esperando a la grúa.
Qué hace y por qué se gasta
La batería almacena la electricidad que arranca el motor y alimenta los sistemas eléctricos. Mientras conduces, el alternador la va recargando. El problema es que las baterías tienen una vida limitada, de unos años, y se degradan con el tiempo y el uso. El frío las castiga especialmente, porque reduce su capacidad justo cuando el motor frío pide más esfuerzo para arrancar. Por eso tantas mueren en las mañanas de invierno.
El enemigo silencioso: los trayectos cortos
Hay un factor que agota las baterías sin que lo notemos: los trayectos cortos. Arrancar consume mucha energía, y si solo haces recorridos breves, el alternador no tiene tiempo de recargar lo que el arranque ha gastado. Con el tiempo, la batería se va quedando a medias y un día no llega. Si usas el coche solo para distancias cortas, conviene de vez en cuando hacer un trayecto más largo para que se recargue bien.
La batería rara vez muere por sorpresa: lleva días arrancando con desgana. Quien sabe escuchar ese aviso no se queda tirado.
Las señales de que se va
Antes de morir del todo, la batería avisa. El arranque se vuelve perezoso, el motor gira con desgana antes de prender, sobre todo en frío. Las luces pierden fuerza, la electrónica hace cosas raras. Si notas que el coche arranca con menos energía de lo normal varias mañanas seguidas, no lo ignores: es el momento de revisarla o cambiarla, antes de que un día simplemente no arranque en el peor momento posible.
Cómo alargar su vida
Algunos hábitos ayudan a que dure más. Evitar dejar luces o sistemas encendidos con el motor parado, que la descargan. Hacer trayectos suficientemente largos de vez en cuando. Mantener los bornes limpios y bien apretados. Y si el coche va a estar mucho tiempo parado, existen mantenedores de carga que evitan que se descargue. Cuidada, una batería da lo que tenga que dar; maltratada, se queda corta antes.
Lleva pinzas y aprende a usarlas
Por mucho que la cuides, una batería puede fallar, así que conviene estar preparado. Unas pinzas de arranque en el maletero y saber cómo conectarlas a otro coche sacan de un apuro en minutos sin esperar a nadie. Es una de esas habilidades básicas de conductor que un día agradeces, y con la que además puedes echar una mano a otro que se haya quedado tirado.
3 comentarios
La mía murió en pleno invierno una mañana de frío, como decís. Y llevaba semanas arrancando con desgana. Avisó y no le hice caso.
Lo de que los trayectos cortos no cargan bien la batería me explicó por qué se me agotaba. Ahora hago alguna ruta larga de vez en cuando.
Tener unas pinzas en el maletero y saber usarlas saca de muchos apuros. Y ayudar a otro conductor también se agradece.