Cómo revisar el coche antes de un viaje largo
Diez minutos de comprobaciones antes de salir evitan la mayoría de los sustos en la carretera. Y no hace falta ser mecánico.
Salir de viaje con el coche y tener una avería a mitad de camino es de los planes que peor empiezan unas vacaciones. La buena noticia es que la mayoría de esos sustos se evitan con una revisión sencilla antes de salir, que cualquiera puede hacer en diez minutos sin saber nada de mecánica. No se trata de desmontar el motor, sino de comprobar lo básico.
Las ruedas, lo primero
Los neumáticos son lo único que toca el suelo, así que merecen el primer vistazo. Comprueba la presión de las cuatro ruedas, mejor en frío antes de salir, siguiendo los valores que recomienda el fabricante, que suelen estar en una pegatina en el marco de la puerta del conductor. Una presión incorrecta aumenta el consumo, desgasta mal el neumático y, sobre todo, es peligrosa. Revisa también que el dibujo no esté gastado y que no haya cortes o bultos raros en los flancos.
Los niveles bajo el capó
No hay que entender de motores para abrir el capó y mirar unos niveles. El aceite, con la varilla, que esté entre las marcas. El líquido refrigerante, en su depósito, dentro del rango. El líquido limpiaparabrisas, lleno, que en un viaje largo se gasta. Y, si la ubicación es accesible, el líquido de frenos. Son comprobaciones visuales de un par de minutos que avisan de problemas antes de que te dejen tirado.
Una avería en carretera casi siempre avisa antes en el garaje. La revisión de diez minutos es escuchar ese aviso a tiempo.
Luces y limpiaparabrisas
Pídele a alguien que te ayude o usa un reflejo para comprobar que funcionan todas las luces: cortas, largas, de freno, intermitentes, marcha atrás. Una luz fundida es fácil de cambiar antes de salir y un problema de seguridad y de multa si la descubres de noche en la autopista. Revisa también el estado de las escobillas del limpiaparabrisas; si dejan rayas o saltan, cámbialas antes de encontrarte con un chaparrón a 120.
Frenos y repuesto
Presta atención a cómo responde el freno en los primeros metros: si notas el pedal esponjoso, vibraciones o ruidos al frenar, mejor pasar por el taller antes del viaje. Y no olvides lo que solo se necesita cuando ya es tarde: que la rueda de repuesto esté en buen estado y con presión, o que el kit antipinchazos esté completo, junto con el gato y las herramientas. De nada sirve el repuesto si está tan desinflado como el que ha pinchado.
Diez minutos bien invertidos
Ninguna de estas comprobaciones requiere conocimientos ni herramientas especiales, solo el hábito de hacerlas antes de un viaje largo. Diez minutos en el garaje a cambio de no quedarte tirado en mitad de la nada con la familia y el maletero lleno. Es de las mejores relaciones esfuerzo-tranquilidad que existen. Cógelo por costumbre antes de cada gran desplazamiento y la carretera será mucho más tranquila.
3 comentarios
Lo de mirar la presión de las ruedas en frío antes de salir me ha evitado más de un problema. Cinco minutos bien empleados.
El nivel de líquidos lo ignoraba por completo. Ahora abro el capó antes de cada viaje largo. Gracias por explicarlo fácil.
Comprobar que la rueda de repuesto está en condiciones es de cajón y casi nadie lo hace hasta que pincha. Yo el primero.